19 marzo 2008

La fiesta del pijama (o tópicos femeninos)


Aquella es la noche sólo-chicas, por lo que esto implica (obviamente) el acceso restringido a cualquier hombre, hermano, amante, amigo, novio, compañero de piso, señor con pantalones, barba cerrada y vello en el pecho, etc. Ellas entonces dedicarán su tiempo a ponerse mascarillas de yogur en la cara y rodajas de pepino en los ojos, a pintarse uñas de los pies, a quitarse espinillas de la espalda, a aplicarse crema hidratante en los codos, a darse sombras rosadas en los párpados, a colocarse rulos, coletas o trenzas. Luego introducirán una bolsa de palomitas en el microondas, comprobarán cómo y cuánto se infla, escucharán el sonido (pop-pop), las pondrán en un bol, cogerán varias revistas y compararán el contorno de los muslos de una de las actrices de moda con los suyos, comentarán las juergas de la hija de un rico empresario, el estilismo imposible de una afamada diseñadora de moda, la vida loca de una estrella del pop (“hay que ver, cualquier día ésta acaba suicidándose, ¿sabéis que se ha operado los labios?” dirá una mientras masca chicle de fresa y, seguidamente, hace una pompa).

Veinte minutos más tarde hablarán de la dieta del pomelo, de la piña, de la que sigue desde hace unas semanas la compañera de clase de la infancia de la vecina de la madre de una de ellas. Luego pondrán varios CDs; cantarán una canción de Paulina Rubio, otra de Kylie Minogue, un par más de Madonna, agitarán el pelo, darán saltitos, gritarán, moverán las caderas, los tobillos, las rodillas, los huesecillos de las muñecas. Tras una hora de baile caerán exhaustas repartidas por toda la habitación; la cama, el sofá, el suelo, la moqueta. Este será el momento en el que una de ellas avistará un álbum fotográfico en lo alto de un armario; lo abrirán, se reirán del señor del tupé, de los espantosos bigotes, cardados, bisuterías y mallas estampadas, de los vomitivos pitillos fosforescentes, de la chica con una ridícula chaqueta floreada, del joven de apestosas gafas ahumadas. Entonces introducirán un DVD y después de un par de horas, cuando el protagonista de la película haya conseguido por fin la atención de la estudiante más popular de la universidad, ahora sí, llegado este momento, ya tendrán toda la noche por delante para comer chocolate y hablar de lo que más les gusta: compromiso y chicos.

Imagen: Houston, I'm the problem

3 comentarios:

Edgar Quinet dijo...

¿de compromiso y chicos? vamos, una forma como otra cualquiera para decir: de follar.

jajaja

Besos!!

Patricia dijo...

jajaj, básicamente.

Lelaulau dijo...

Todo esto suena como si lo hubieras vivido jejej.

Lo mas sorprendente para mi eran las palomitas ! Siempre hay palomitas??